Escolares de Perú y México brillaron en Rusia en la final de la Primera Olimpiada de Idioma Ruso para Escolares de América Latina

Aprender un idioma puede abrir puertas que van mucho más allá del aula. Para Konstantin Ali Ruiz Rojas, de México, y Óscar Gabriel Leandro Jara, de Perú, el estudio del ruso los llevó hasta Glázov, en la República de Udmurtia, Rusia, donde participaron en la final presencial de la Primera Olimpiada de Idioma Ruso para Escolares de América Latina.

Ambos jóvenes forman parte de la comunidad educativa vinculada a ALAR y, a través de distintos caminos, encontraron en el aprendizaje del ruso una oportunidad para participar en una experiencia internacional. Konstantin, quien estudia ruso de manera autodidacta y realiza su certificación en ALAR Training Center, fue propuesto por el propio centro para participar en la Olimpiada. Óscar, quien estudia ruso en una escuela rusa en Perú, conoció la competencia a través de su profesor.

El resultado alcanzado en Rusia fue especialmente significativo. Konstantin obtuvo el segundo lugar y Óscar alcanzó el quinto puesto en la gran final de esta primera edición, después de avanzar por un proceso internacional que comenzó con 550 participantes.

Más que un resultado, su experiencia representa el recorrido de dos escolares latinoamericanos que encontraron en el idioma ruso una oportunidad para poner a prueba sus conocimientos, conocer Rusia y formar parte de un encuentro internacional junto a jóvenes de distintos países de América Latina.

Olimpiada de Idioma Ruso, una aventura que comenzó con más de 500 participantes

La Primera Olimpiada de Idioma Ruso para Escolares de América Latina fue organizada por la Universidad Estatal de Ingeniería y Pedagogía de Glázov de V. G. Korolenko, con el apoyo del Ministerio de Educación de la Federación de Rusia. La convocatoria estuvo dirigida a escolares de países de América Latina que estudiaran ruso en los niveles A1 y A2, por lo que no se trataba de una competencia reservada exclusivamente para estudiantes avanzados, sino de una iniciativa pensada también para quienes se encontraban dando sus primeros pasos en el idioma.

La dimensión de la competencia puede entenderse a partir de sus resultados oficiales. La primera etapa clasificatoria registró 550 participantes. De ellos, 276 avanzaron a la segunda etapa y posteriormente 224 participaron en la semifinal, de la cual surgieron los 10 finalistas que llegaron a la etapa presencial en Rusia.

El recorrido comenzó con una etapa preparatoria que incluyó tres webinars educativos destinados a explicar la estructura de la Olimpiada y orientar a los participantes sobre las diferentes pruebas. Después llegó la primera etapa clasificatoria, basada en una prueba léxico gramatical de ruso con tiempo limitado. La segunda etapa consistió en una tarea escrita que combinaba comprensión de audio, comprensión de video y expresión escrita.

Para llegar a la semifinal, los participantes debían realizar una videopresentación de hasta dos minutos. La actividad buscaba evaluar la expresión oral, las estrategias comunicativas y la creatividad, a partir de temas relacionados con los viajes, como un talismán, un compañero de viaje, un lugar de Rusia que soñaban conocer, un souvenir de Rusia o un souvenir de América Latina. Los participantes debían realizar la presentación oralmente y no limitarse a leer un texto.

En este recorrido participaron Konstantin y Óscar. Para Konstantin, la oportunidad llegó a través de ALAR Training Center, donde realiza su certificación. Para Óscar, la invitación surgió de su profesor de ruso. Ambos consiguieron superar las diferentes etapas y convertirse en parte del grupo de 10 escolares que viajarían a Rusia para disputar la final presencial.

Competencia presencial en Rusia: de Moscú a Glázov

Llegar a la final significó para los diez escolares seleccionados viajar a Rusia y vivir una experiencia que combinó competencia, aprendizaje e intercambio cultural. La etapa presencial se desarrolló del 3 al 11 de agosto de 2026 en Glázov, República de Udmurtia. La organización asumió los gastos de viaje, alojamiento, alimentación y traslados de los finalistas y sus acompañantes.

Antes de llegar a Glázov, los finalistas tuvieron la oportunidad de conocer Moscú. Konstantin recorrió la capital rusa junto con su acompañante, mientras que Óscar también pudo conocer algunos de los principales lugares de interés de la ciudad junto con los demás participantes y sus acompañantes. Después, los finalistas viajaron a Glázov, donde fueron recibidos por representantes de la Universidad Estatal de Ingeniería y Pedagogía de Glázov de V. G. Korolenko.

La experiencia en Udmurtia incluyó diferentes actividades educativas y culturales. Los jóvenes participaron en un taller creativo para pintar matrioshkas y en un taller de ruso como lengua extranjera. También visitaron el antiguo asentamiento y museo reserva Idnakar y recorrieron la ciudad de Glázov acompañados por una guía, mientras conocían aspectos de la historia y las tradiciones de Udmurtia. Durante su estancia, además, estuvieron acompañados por estudiantes voluntarios de la universidad, quienes los ayudaron a adaptarse y conocer la ciudad.

La inauguración oficial de la Olimpiada marcó el inicio de las pruebas presenciales. Durante la ceremonia, los finalistas subieron al escenario con las banderas de sus respectivos países y recibieron palabras de bienvenida y regalos conmemorativos. Entre el 7 y el 9 de agosto se desarrollaron las principales pruebas finales. A diferencia de un examen tradicional, la organización planteó los desafíos en formato de juego, buscando que los participantes demostraran cómo podían desenvolverse en ruso ante diferentes situaciones.

La experiencia terminó también con un emotivo encuentro cultural. Durante la clausura, Roberth Elias Pedraza Szwec, ganador de la Olimpiada, interpretó «Звезда по имени Солнце» con guitarra eléctrica y todos los finalistas interpretaron juntos «Катюша». La familia de Roberth aportó además interpretaciones de música boliviana, mientras Ekaterina Wara Rojas Muñoz acompañó una de ellas con el violín. Así, la final no fue únicamente una competencia de idioma, sino también un espacio de encuentro entre jóvenes, familias y representantes de diferentes países latinoamericanos en Rusia.

Resultados históricos: segundo lugar para México y quinto para Perú

Después de superar las distintas etapas de selección y llegar hasta Glázov, Konstantin Ali Ruiz Rojas y Óscar Gabriel Leandro Jara consiguieron posiciones destacadas en la clasificación final. Konstantin obtuvo el segundo lugar con 243,5 puntos, mientras que Óscar alcanzó el quinto lugar con 77,5 puntos.

El primer lugar fue para Roberth Elias Pedraza Szwec, de Bolivia, con 278 puntos. El tercer lugar correspondió a Ekaterina Wara Rojas Muñoz, también de Bolivia, con 198 puntos. Máximo Otoniel Pedraza Szwec ocupó el cuarto lugar con 183 puntos y Fabricio Rodríguez Bolívar, de Venezuela, obtuvo el sexto lugar con 26 puntos.

Para México y Perú, los resultados de Konstantin y Óscar representan una destacada participación en la primera edición de esta competencia internacional. El contexto hace que sus posiciones tengan todavía mayor relevancia: la Olimpiada comenzó con 550 participantes en su primera etapa clasificatoria y, después de los sucesivos procesos de selección, únicamente 10 escolares llegaron a la final presencial en Rusia.

Konstantin terminó segundo entre esos finalistas y Óscar terminó quinto. Ambos consiguieron, además, convertirse en parte de la historia de la primera edición de la Olimpiada de Idioma Ruso para Escolares de América Latina, una competencia que reunió a jóvenes de la región alrededor del aprendizaje del idioma ruso y los acercó a Rusia.

4. ALAR siempre estuvo con ellos

Detrás de una experiencia internacional como esta existe un proceso previo de aprendizaje, orientación y acompañamiento. En el caso de Konstantin, la relación con ALAR fue especialmente importante para llegar hasta la Olimpiada. La propia organización del evento señala que fue ALAR Training Center quien le propuso participar en la competencia, mientras él realizaba su proceso de certificación. Además, Konstantin ya había participado en diferentes actividades de ALAR vinculadas al aprendizaje y la práctica del idioma ruso, como espacios de conversación.

Pero el acompañamiento de ALAR no terminó al momento de viajar. Durante la experiencia en Rusia, Natalia Smirnova, jefa de ALAR Training Center, acompañó a Konstantin y Óscar durante su participación en la Olimpiada, estando presente junto a ellos a lo largo de esta importante experiencia internacional. De esta manera, los estudiantes no estuvieron solos al afrontar el viaje, la llegada a Rusia y su participación en la etapa presencial de la competencia.

Para ALAR, acompañar a un estudiante significa estar presente en las distintas etapas de su camino. Desde acercarlo a oportunidades como esta Olimpiada hasta acompañarlo en experiencias que pueden marcar su desarrollo académico y personal. En esta ocasión, ese camino llevó a Konstantin y Óscar desde el aprendizaje del idioma ruso hasta Glázov, donde compitieron junto a otros jóvenes latinoamericanos y consiguieron resultados destacados para México y Perú.

Natalia Smirnova con Konstantin y Oscar en todo momento

Aprender ruso no es solo conocimiento: es vivir una experiencia

El idioma ruso puede comenzar como una asignatura, un interés personal, una herramienta académica o simplemente la curiosidad por conocer una nueva cultura. Pero experiencias como la de Konstantin y Óscar muestran que aprender un idioma también puede convertirse en una puerta hacia nuevas experiencias.

Una competencia internacional puede llevar a un estudiante desde su país hasta Rusia, permitirle conocer otras ciudades, relacionarse con jóvenes de distintos países, acercarse a una universidad rusa, participar en actividades culturales y demostrar sus conocimientos en un escenario internacional. La propia organización de la Olimpiada plantea el aprendizaje del ruso como un puente entre culturas y como una posibilidad de acercamiento a Rusia.

Para quienes estudian ruso con ALAR, existen diferentes caminos para acercarse al idioma. Escolares y adultos pueden aprenderlo con distintos objetivos: prepararse para estudiar en Rusia, desarrollar una nueva habilidad, acercarse a la cultura rusa, utilizarlo en el ámbito académico o profesional, viajar o simplemente convertir un interés personal en una nueva experiencia.

Y cuando surgen oportunidades como esta Olimpiada, el conocimiento adquirido puede convertirse en algo mucho más concreto: una experiencia internacional que comienza en las clases y puede terminar en Rusia.

La historia de Konstantin y Óscar es una muestra de ello. Dos escolares latinoamericanos comenzaron su camino con el idioma ruso y terminaron representando a México y Perú en la final de una competencia internacional celebrada en Rusia. Konstantin regresó con un segundo lugar. Óscar, con un quinto lugar. Y ambos regresaron también con una experiencia que difícilmente podría caber únicamente dentro de un aula.

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@alar_rusia

¡Escolares de PERÚ y MÉXICO BRILLARON en GRAN FINAL de OLIMPIADA en RUSIA! 🇷🇺🏆

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